


León Olivé en su texto “Los desafíos de la sociedad del conocimiento: cultura científico-tecnológica diversidad y exclusión profundiza el concepto de sociedad del conocimiento que recientemente ha sido utilizado para referirse a las transformaciones sociales, económicas y culturales que experimentan las sociedades por las aplicaciones del nuevo conocimiento, en cuanto al acelerado desarrollo científico y tecnológico que le ha dado lugar a las llamadas elites del conocimiento, y el impacto que han tenido en ellas los diferentes avances tecnológicos. Dicho proceso ha ido desplazando los países que no tiene acceso a las diferentes formas de construcción del conocimiento en la actualidad, se abre una brecha abismal entre los países del primer mundo o del norte y los países del tercer mundo o del sur: beneficios para una minoría y exclusión para una mayoría, que se ve reflejada en el despojo de los recursos naturales, el desplazamiento de las manufactureras y por supuesto en las oportunidades que poseen para acceder al conocimiento y los avances tecnológicos, mientras los aventajados están concentrados en el desarrollo de nuevos conocimientos tecnologías.
Este despojo, este desplazamiento está más latente en los países que tienen una gran diversidad cultural, países en los que aún existen pueblos tradicionales y grupos indígenas en especial América Latina, India y China. EL autor propone realizar transformaciones políticas, y una reforma al Estado donde sea posible la participación de todos los pueblos y culturas en la construcción del proyecto nacional que los rige. Olivé(2006) presenta un desafío centrado en la búsqueda de normas, leyes y fines que puedan ser aceptados por todos, con una mayor inversión en ciencia y tecnología, en la producción de conocimiento y en la manera de ponerlo a disposición de la sociedad.
Para fundamentar su tesis y dar una mayor claridad a las posiciones que se tienen sobre la problemática el autor presenta le definición de varios términos que son mencionados y que finalmente tienen por objeto profundizar más sobre el tema porque se trata de los procesos y avances que comprometen a la sociedad. Cita a Jesús Mosterín (1993). Para definir el concepto de cultura como “la información transmitida por aprendizaje social “lo que deja al descubierto que la transmisión se da también por otros medios: lenguaje de computación, correo electrónico, internet, entre otros, es decir no sólo por los medios convencionales: escritura convencional, oral, libros, prensa.
Miguel Ángel Quintana se trae a colación con sus aportes sobre la cultura tecnológica expresando que cada cultura tiene una organización en sus representaciones, reglas, normas de conducta, valores y formas de comunicación que la caracterizan. Quintana también define términos como técnicas entendida como “sistemas de conocimiento, habilidades y reglas que sirven para resolver problemas.” Los artefactos son definidos por el autor como los objetos que son el resultado de las transformaciones de otros objetos concretos mediante la operación de un sistema técnico entendido este según el autor como la transformación intencional de un objeto con un fin determinado; a partir de estas definiciones se puede decir que ninguna sociedad puede subsistir sin sistemas técnicos.
A partir del concepto de sistemas técnicos y tecnológicos, que son propios de las sociedades industriales y la sociedad del conocimiento, surge el concepto de sistemas tecno-científicos, definidos según Javier Echavarría (2003)como “sistemas de acciones intencionales guiadas por creencias, valores y reglas vinculadas a sistemas de información con una base científica y tecnológica ligados a instituciones de investigación.” Cabe decir que estos son susceptibles a evaluación sea por una comunidad del mismo sistema o por una externa; este tipo de sistema busca describir lo que sucede intervenir en partes del mundo natural y social y transformarlas. Resulta necesario organizar a la sociedad para que se aproveche al máximo el conocimiento y sacar beneficios de él mediante procesos tecnológicos y científico-tecnológicos.
Quintana es citado nuevamente para presentar la distinción entre la cultura tecnológica incorporada y la no incorporada, siendo la primera el conjunto de creencias o conocimientos, hábitos y valores que los operadores de un sistema técnico debe tener para que funcione de forma adecuada, y la segunda el conjunto de rasgos culturales que se relacionan con la tecnología pero que no son incorporados a los sistemas técnicos porque no son compatibles con la tecnología o no se consideran necesarios. La cultura tecnológica es el conjunto de todos los rasgos culturales incorporados a los sistemas técnicos: nivel de formación, entrenamiento de sus miembros en el uso de la tecnología y asimilación de los objetivos propuestos. Es necesario contemplar ambas dimensiones ya que varían según la sociedad, especialmente en los países de culturas diversas.
Para continuar con las definiciones que el autor aclara para explicar su texto está relacionado con lo que él llama práctica, es decir, un conjunto de agentes con capacidades y propósitos comunes donde interactúan con ortos agentes y objetos con acciones concretas de sus representaciones del mundo: creencias, teorías, normas, reglas, valores; que lo convierte en un elemento indispensable para adoptar nuevas tecnologías.
Posteriormente expresa una serie de ideas sobre lo que debe esperarse como resultado del uso adecuado de las tecnologías y la implementación de la cultura científica y tecnológica haciendo referencia a lo que el desarrollo tecnológico acoge pues no sólo tiene que ver con el uso de las tecnologías sino también con la capacidad de aprovechar y utilizar los sistemas técnicos para los fines que determina el hombre y la sociedad, se pretende que esta transformación no sea una sumisión de la sociedad sino por el contrario la asimilación del potencial de la ciencia y la tecnología que puede servir a un bien común.
El texto presenta una de las mayores problemáticas que deja ver una vez más la desventaja en que se encuentran los países menos desarrollados y las consecuencias devastadoras que van creciendo más con los avances tecnológicos y la globalización; para mencionar algunos de los elementos que se encuentran en concordancia con la realidad se comienza por mencionar las desigualdades y la dominación a las cuales están sometidos los países del tercer mundo ya que las manufactureras se han visto desplazadas por los desarrollos tecnológicos disminuyendo sus posibilidades de ver valorado su trabajo , y al contrario se ven obligados a exportar su mano de obra por cantidades que a duras penas pueden suplir sus necesidades más básicas.
Resaltando otra afirmación del autor, que toca la realidad existente, se refiere a la urgencia latente que tienen los países de entrenar a sus miembros para el adecuado manejo de las nuevas tecnologías puesto que es un acelerado proceso que no da espera; cada país debe tener la capacidad de saber usar determinados artefactos y la capacidad de generar conocimientos que les permitan acceder a la cultura tecno-científica para resolver los problemas que día a día enfrentan.
Otro elemento fundamental que cabe resaltar esta sus planteamiento tiene que ver con el concepto de elites del conocimiento: grupos dirigentes de empresas transnacionales asesorados por expertos tecno-científicos; sociedades que se han apropiado de manera privada del conocimiento y que se benefician del conocimiento científico para conformar nuevas relaciones de poder mundial, porque si es bien cierto que las personas y grupos que estén calificadas para este tipo de habilidades y conocimientos tiene más posibilidades de de acrecentar sus ingresos económicos y de poder.
De manera general se puede afirmar que el contenido del texto tiene una estrecha relación con la realidad y que la mayoría de sus planteamientos reflejan las situaciones actuales de muchos países que están a la espera de lograr entender un sin número de transformaciones y así poder disminuir la brecha de desigualdades que existen a nivel social, económico, tecnológico y político; Oliver (2006) propone que “cada proyecto nacional incluya mecanismos de participación democrática y de distribución de riqueza y poder en donde participen todos los sectores sociales, incluyendo los pueblos indígenas.”Esta proposición parece utópica teniendo en cuenta que este es un problema que viene acosando a muchas naciones desde hace mucho tiempo y aún después de centenares de años los países que no están a la vanguardia no han podido disfrutar de la igualdad tan anhelada por todos y continúan de una u otra manera sufriendo las consecuencias del abuso del poder de los más aventajados.
Es cierto que todos los pueblos y naciones tienen el derecho a participar en la construcción de políticas educativas, científicas, tecnológicas, económicas y de salud y que cada proceso que es integrado a la cultura debe ser evaluado por organismos internos o externos para dar cuenta del impacto que tiene en la sociedad las transformaciones implementadas; pero en la vida cotidiana, en la realidad de cada nación no se cumplen las políticas que la ley establece y la mayoría de los integrantes de los pueblos y grupos indígenas no son tomados en cuenta para su construcción, al contrario, a diario se ven los abusos cometidos contra ellos y en algunas ocasiones se puede evidenciar como sus dirigentes y representantes son excluidos y hasta asesinados, sería muy conveniente para todos los ciudadanos poder hacer parte de las políticas que rigen su país pero todavía el poder de una minoría es más fuerte que un pueblo entero
Teniendo en cuenta la lectura realizada, es claro que cada vez más se tiende a una homogenización cultural y que los pueblos que aún no alcanzan el desarrollo que otro países poseen están propensos a caer en la imitación de otras culturas, costumbres, pensamientos y comportamientos que por desconocimiento los conllevan a pensar en falsos ideales, que no tienen ninguna relación con su propia cultura; es indispensable comenzar a fortalecer a los estudiantes en la importancia que tiene su cultura y darles a conocer aspectos de ella que no conocen, el conocimiento detallado y profundo de nuestra cultura puede ser la mejor solución para adoptar tantos avances tecnológicos y científicos y para conservar los propios valores aunque sean implementados los cambios que mundialmente afectan a toda la humanidad y, qué de algún modo, están presionados. Todos, absolutamente todos los seres humanos tienen al derecho a acceder a la tecnología, es un derecho de todo, pero lo que sí es decisión de los pueblos y de cada uno de sus integrantes es capacitarse para acoger lo más conveniente para sí mismo y para su sociedad. Actualmente resulta imposible vivir sin la tecnología por pequeño que sea el aporte que esta da a la vida, todo esto es comprensible siempre y cuando siga prevaleciendo la capacidad para razonar, utilizar y acoger los elementos que le sirvan al objetivo del bien común
Finalmente se concluye que el desafío que propone León Olivé centra sus intereses en que las personas estén en capacidad de generar, apropiarse y aprovechar el conocimiento no sólo de los elementos que vienen sumergidos en los avances tecno-científicos sino también los elementos que constituyen los conocimientos tradicionales en los cuales reposan las raíces de la humanidad, a partir de la claridad que brindan tales conocimientos se establece la capacidad para razonar y decidir cuáles elementos se desean incorporar y cuáles definitivamente no son necesarias implementar. El desarrollo de esta capacidad permite a los ciudadanos la posibilidad de poder participar en la construcción de las políticas de su nación y posteriormente reclamar y defender sus derechos como miembro importante en la sociedad.
